LÓGICA DE LOS HIJOS & LÓGICA DE LOS PADRES

Borja Ortega
“Mis padres no me entienden”, “papá, no me rayes la oreja con tus consejos”, “pero ¿porqué no me dejas, no me compras, no me das?”, “¡pero si lo hacen todas!”, “papá es malo”… Seguro que no nos son extrañas estas expresiones. ¡Y podríamos ampliar la lista! Parece como si los hijos nos hablasen en un lenguaje que es paralelo al nuestro y que no nos entendemos. Tenemos lógicas distintas.

Hoy en día, los padres a veces pueden tener la impresión de que son muy duros con sus hijos. También pueden pensar que siendo “duros” les hacemos distintos a sus compañeros. ¿Es bueno decir NO a los hijos? ¿Les podemos crear un trauma? ¿Me gano más a mis hijos intentando ser su amigo, su colega?

Si me estoy preocupando de su educación me daré cuenta que mi hijo – da igual la edad que tenga – no está aun lo suficientemente preparado, formado, no tiene criterio, le faltan herramientas…para afrontar muchas decisiones de su vida. El papel de la familia es determinante en el desarrollo de la personalidad del hijo, desde el éxito humano hasta el académico.

Los hijos suelen pensar en presente. La lógica de los padres está en que piensan en el futuro de sus hijos, en qué será de ellos de mayores:

– si tendrán capacidad de sufrimiento para sacar adelante una familia,
– si sabrán trabajar en equipo en su trabajo profesional,
– si sabrán privarse de algunas cosas aunque tengan dinero para comprarlas,
– si podrán “levantarse” después de haber tenido una contrariedad,
– si sabrá “darse” a los demás y no estar siempre pendiente de lo suyo,
– si tendrá una autonomía y responsabilidad para sacarse sus estudios,
– si serán sociables para tener un gran número de amigos de verdad,
– si podrán salir de casa sin dejarnos en mal lugar…

Seguro que muchas veces cuando eran pequeños les hemos dicho que no se acerquen al fuego de la cocina, que no jueguen con el cuchillo, que no se mete nada en los agujeros de un enchufe, que la plancha quema…y aunque ellos no lo entendían no teníamos la impresión de estar creándoles un trauma infantil.

Sin embargo cuando van creciendo nos cuesta más decirles NO. Por un lado ellos insisten mucho más en conseguir lo que desean: jugar con la play o la wii en lugar de estudiar…y por otro lado “para que nos dejen en paz” cedemos ante esa presión.

Manifestaremos que les seguimos queriendo cuando:

– Les seguimos preguntando con quién y dónde van a estar y cuándo van a regresar. Y les esperamos despiertos para ver “cómo” vuelven, a qué huelen…
– Les hacemos devolver lo que han cogido y no es suyo.
– Les decimos – pudiendo callarnos – que ése “amigo” no es lo más conveniente.
– Les obligamos a recoger su cuarto aunque tarden mucho tiempo pudiéndolo hacer nosotros en 10 minutos.
– Les dejamos asumir responsabilidades a sabiendas de que igual no podrán con ellas.
– Les decimos NO cuando sabemos que “nos odiarán por ello”.
– Les corregimos con autoridad y cariño…

No hay confrontación entre la lógica de los hijos y los padres. Es que a ellos no les pasa por la cabeza más que el hoy, ahora, me apetece, me gusta o disgusta, me es cómodo y fácil, me cuesta o no esfuerzo. La vida real nos ha enseñado que es nuestra lógica la que deben ir cogiendo aunque no la entiendan ahora: ya la entenderán. Y entonces no sólo nos la agradecerán sino que habremos ganado esos hijos y esos futuros hijos de nuestros hijos.

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