Educar en el valor del dinero

Los padres somos los principales responsables de la educación en el valor del dinero de los hijos.

El papel de los padres es fundamental y no es tarea fácil. Educar a los hijos en el uso del dinero, para que sean poseedores de éste y no ser dominados por él. Disponer de dinero obliga a la responsabilidad de saberlo administrar, sin limitarse a disfrutarlo sin criterio.

Si bien no existen unas normas absolutas sobre cómo educar a los hijos acerca del dinero, cuanto antes les enseñemos a manejarlo mayor será la probabilidad de que nuestros hijos se sientan seguros en su uso.

Nuestros hijos necesitan aprender sobre cómo deben administrar el dinero: cómo ganarlo, cómo gastarlo, cómo ahorrarlo,… y, muy importante, aprender a tomar decisiones que sean beneficiosas para ellos mismos, la familia e incluso respecto a otras personas más necesitadas.

Aprender a manejar el dinero en edad infantil

La familiarización del niño con el dinero es un aprendizaje que se inicia en edades muy tempranas, a través de la observación, siendo su modelo de referencia el entorno familiar.

Que nuestros hijos conozcan que adquirir un producto pasa por intercambiar una cantidad de monedas y billetes no quiere decir que estén capacitados para manejar el dinero.

Los niños, antes de ser administradores de su propio dinero, deben pasar por una etapa de aprendizaje siendo el papel de los padres el asegurarse de que éstos están preparados para su manejo.

Nada mejor que un aprendizaje a través de la práctica. Propondremos a nuestros hijos a colaborar en actividades cotidianas en las que interviene el manejo del dinero. Podrán realizar pequeños encargos, como por ejemplo, ir a comprar el pan, el periódico, etc. sin olvidar de recordarles la importancia de atender los cambios cuando se realiza la compra.

Implícito a la práctica de estas actividades de aprendizaje en el manejo del dinero, favoreceremos la ampliación de las habilidades sociales de nuestros hijos y, además, le van a ayudar a desarrollar destrezas matemáticas, como la resolución de problemas y el cálculo mental.

Enseñarles a administrar el dinero

La Dª Trinidad Aparicio Pérez, psicóloga clínica y escolar, nos facilita algunas pautas que nos pueden ayudar a manejar la relación de nuestros hijos con el dinero:

Ahorrar hasta alcanzar la cantidad que necesitan. Nuestros hijos han de estar seguros de lo que quieren y, si la cantidad de dinero de la que disponen no es suficiente, que esperen a la siguiente asignación para acumular la cantidad necesaria.
Ser generosos con su dinero. Los niños han de aprender a ahorrar pensando en los demás. Comprar algún detalle para los miembros de la familia en su cumpleaños o realizar alguna aportación con fines benéficos.
No dejarse llevar por las marcas. Les enseñaremos a comparar productos y precios, a buscar en las ofertas para no dejarse llevar por las marcas de moda que fácilmente triplican el valor del producto.
Ganar dinero cuesta esfuerzo. Disponer de dinero es consecuencia de un trabajo o esfuerzo de los padres, nuestros hijos deben aprender a valorarlo y a respetar la organización de la familia.
Educar en la sobriedad. Educar en el valor del dinero supone enseñar a nuestros hijos a distinguir entre lo que es razonable gastar y los gastos desmesurados. La sobriedad significa estar por encima de los caprichos y saber soportar las carencias sin que esto suponga una frustración.

La familiarización del niño con el dinero es un aprendizaje que se inicia en edades muy tempranas, a través de la observación.

¿Cómo administran y en qué invierten el dinero los hijos?

Un estudio de la empresa Marketing Kids, publicado en el portal Consumer Eroski refleja que existen diferencias de genero en relación a la administración del dinero, siendo las chicas las que mejor manejan sus asignaciones.

Paralelamente, un informe de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles constata que, en estas edades tan tempranas, la tendencia tantos de los chicos como de las chicas es la de adquirir juguetes, diferenciándose en el estilo del producto.

A medida que nuestros hijos van creciendo y entran en la etapa adolescente se reflejan mayores diferencias entre las aficiones y el uso que se dará a la paga, según los géneros.

Así, en la etapa adolescente, de los 12 a los 15 años, las chicas tienden a invertir la asignación en ropa mientras los chicos mantienen su interés por invertir en videojuegos o consolas.

Además, durante esta etapa se incrementan los gastos de nuestros hijos con actividades de ocio como las salidas con amigos (cine, tomar un refresco, Fast-food, discotecas, etc,), recarga del móvil, etc.

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